IMPLICACIONES PARA EL SECTOR TURISTICO
Hay dos elementos que conforman la base de la política monetaria: la tasa de interés y el tipo de cambio. La primera regulará el crédito que se otorgue en la economía y al mismo tiempo aumentará el ahorro o lo desalentará; otra función es que el nivel de la tasa de interés servirá para captar más ahorro y así poner más recursos a disposición de los inversionistas y, bajo circunstancias especiales, como en el caso mayormente de las economías avanzadas, para reducir presiones inflacionarias al corto plazo. El segundo podrá ser utilizado como elemento promotor de las exportaciones (incluyendo las exportaciones turísticas) y limitador de las importaciones, al momento que el gobierno decida devaluar la moneda (es decir encarecer el precio de las divisas extranjeras en moneda nacional).
El manejo del tipo de cambio
Vale recordar que existen tres formas básicas de implementar el manejo de la política de tipo de cambio: Tipo de cambio fijo (como la que se dio hasta la primera gran crisis de 1976); Tipo de cambio flexible (que es la que se maneja actualmente, dejando la fijación de la paridad a la libre fuerza de la oferta y la demanda) y la Flotación por bandas, donde el banco central fija los límites, tanto superior como inferior, donde podrá moverse la paridad de la moneda. Dentro de estos esquemas pueden hallarse combinaciones de los mismos. Veamos.
En la década de los ochentas, concretamente a partir de agosto de 1982, el Banco de México decidió en una primera etapa un manejo del tipo de cambio de manera dual, en base a dos cotizaciones: un tipo de cambio preferencial (que se fijó en 49.13 pesos por dólar, y que se aplicaría a la importación de bienes prioritarios, como alimentos, y algunos insumos y bienes de capital requeridos para la actividad productiva) y un tipo de cambio general, el que se determinaría por el libre juego de la oferta y la demanda de divisas, correspondientes a transacciones no comprendidas en el mercado preferencial. De hecho, al dejar el tipo de cambio general a las fuerzas del mercado, implicó que el peso cayera en una resbaladilla devaluatoria (de $27 pesos por dólar en enero de 1982, a $2,281 pesos por dólar en septiembre de 1988: una devaluación de más de 8,300 por ciento en el periodo).
A este respecto, el mismo banco central señalaría por ejemplo que “...Uno de los objetivos principales de la política cambiaria en 1983 fue desalentar las importaciones y promover las exportaciones...” (Banco de México, Informe Anual 1983, pág. 69). En este contexto, el periodo 1982-1988 se caracterizó por Inflaciones muy elevadas (gráfica 1), y el resumen de este periodo se tiene en que a lo largo de estos seis años la economía no creció.
Gráfica 1

Fuente: Banco de México, Informe Anual 1988
El problema de manejar esta política del tipo de cambio en una economía como la mexicana de aquella época (altamente endeudada), significaba al mediano y largo plazo un costo mayor para la economía, como se ve de las implicaciones del diagrama 1.
Diagrama 1

Fuente: Ibarra Puig V. “Apertura comercial y tipo de cambio”, mimeo.
Este manejo del tipo de cambio se veía presionado además por ataques especulativos recurrentes contra el peso, derivados de la falta de confianza en el manejo de la política gubernamental; el Banco de México comenzó a tener cierta intervención en el mercado cambiario, pero en octubre de 1987 se dio un crack financiero que obligó al Banxico a retirarse de dicho mercado cambiario.
En 1988, con la administración del Dr. Salinas de Gortari, se implementó un programa macroeconómico bajo el cual el tipo de cambio se convirtió en ancla fundamental del proceso de estabilización. De acuerdo con esta estrategia el tipo de cambio controlado, los salarios mínimos y los precios de la canasta básica deberían manejarse a efecto de frenar los efectos vistos en el diagrama anterior (los salarios en especial se fijarían en base a la inflación esperada, no en base a la inflación pasada, con lo que se incrementó la pérdida de su poder adquisitivo).
El programa surtió efecto y a lo largo del periodo 1988-1994 la economía recuperó, con altibajos, la senda del crecimiento, pero en 1994 volvió a aparecer el fantasma de la crisis: la balanza comercial y la balanza en cuenta corriente experimentaban una tendencia negativa y en enero de 1994 se dio el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas; a lo anterior se sumaron los siguientes eventos políticos que disminuyeron al nivel de USD 5,000 millones las reservas del banco central: el asesinato del candidato presidencial del partido oficial en marzo; la renuncia del secretario de Gobernación en junio; el asesinato del secretario general del PRI; las denuncias y renuncia del subprocurador encargado de investigar el asesinato del secretario general del PRI (su hermano) en noviembre; aumento de la actividad militar del EZLN en diciembre, todo lo cual llevó a la mencionada disminución de las reservas y en consecuencia a la famosa devaluación conocida domo el ‘error de diciembre’.
A partir de esa fecha, el tipo de cambio se ha dejado que esté fijado de acuerdo a la oferta y demanda de la divisa estadounidense (gráfica 2).
Gráfica 2
Implicaciones para el sector turístico
Como podemos ver de la siguiente tabla (fuente: Banco de México, Informe Anual 2005), a raíz de la estabilidad del tipo de cambio, los ingresos por turismo han sido crecientes, no obstante los eventos del 1 de septiembre de 2001, y el hecho de esta tendencia creciente se explica por los atractivos turísticos de México, la calidad de sus servicios y la paridad de la moneda, en una relación tal que si uno de estos tres aspectos falla, afectará los flujos que se reciben por este concepto.


En otras palabras, la paridad actual de la moneda mexicana es un atractivo interesante para los turistas mundiales, pero ellos vendrán a México en la medida de que, a pesar de lo barato que es el país, la relación precio-calidad-atractivos les sea interesante. En el caso particular de Quintana Roo, la zona compite con otros destinos del Caribe y con otros destinos turísticos de primera calidad como Costa Rica, donde el turismo sustentable está ganando más adeptos.
Las devaluaciones de la moneda vuelven más barato un destino turístico, pero cuestiones como la inseguridad, el respeto al entorno ecológico y los atractivos históricos son eventos que día a día adquieren más importancia en la toma de decisiones de los viajeros. A pesar de sus problemas, nuestro país es aún un destino privilegiado, y el estado de Quintana Roo lo es en especial. Cuidemos los aspectos que complementan un manejo adecuado del tipo de cambio para que la región siga siendo el captador número uno de divisas para la economía.