Presentación ante el Observatorio sobre Globalización y Empresas Mexicanas
Vidal I. Ibarra Puig
Enero de 2007
vibarra@ucaribe.edu.mx
El presente trabajo forma parte de la Investugación "Comercio Internacional e Inversión extranjera Directa. El caso de México", que el autor prepara como tesis doctoral en Relaciones Económicas Internacional ante el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Agradezco los comentaior de los asistentes a las sesiones del Observatorio sobre Globalización y Empresas de la Universidad del Caribe.
Las políticas macroeconómicas de los setentas, fundamentalmente las políticas de gasto público (cuadro 1), generaron presiones que se manifestaron en crisis recurrentes de la balanza de pagos del país. De esta manera, las medidas devaluatorias tuvieron mucho auge durante dicha década como una medida para , en primer lugar y desde el punto de vista oficial, evitar la disminución de las reservas monetarias del país ante ataques especulativos, así como para proteger a la industria nacional y, al mismo tiempo, se buscaba lograr una competitividad de la economía y de las empresas mexicanas a través de un manejo subvaluado del tipo de cambio.
Cuadro 1
México: Finanzas Públicas del Gobierno Federal 1970-1982
(Porcentajes del PIB)
Fuente: Cárdenas, Enrique (1996) “La política económica en México, 1950-1994”, ED. F.C.E.-Colmex, México
Así, de manera complementaria se recurrió al FMI para paliar en 1976 los problemas de ajuste de balanza de pagos; sin embargo sus recomendaciones fueron rápidamente olvidadas debido al descubrimiento de enormes reservas petroleras en 1977.
El país se endeudó fuertemente; sin embargo, las presiones internacionales, que se manifestaron en alzas históricas de las tasas de interés, sumadas a la baja en los precios del hidrocarburo, evidenciaron a partir de 1981 la vulnerabilidad de la economía mexicana, pues disminuyeron los ingresos y los compromisos internacionales obligaban a destinar una parte proporcionalmente mayor de las exportaciones al pago de dichas obligaciones.
En este contexto, se recurrió en 1982 una vez más al FMI para corregir el desajuste de balanza de pagos, pero ahora en un contexto mucho peor para la economía mexicana: alto endeudamiento externo y presiones fiscales al interior del país.
Así, se hacía necesario un replanteamiento del modelo de desarrollo.
Las políticas de liberalización comercial, incipientes al principio a través de la eliminación paulatina de permisos de importación y eliminación de cuotas, fueron cada vez más formalizadas hasta que en 1985 se decidió emprender un camino realmente de apertura, estrategia que se vio confirmada un año más adelante con el ingreso de México al GATT.
El periodo 1987-1994
La entrada al GATT significó la formalización de la apertura comercial, pues la ratificación de pertenencia al mismo implica un proceso de aprobación por el poder legislativo. Durante el periodo 1987-1994 se continuó con las políticas de eliminación de los permisos previos de importación (y de exportación), así como con la disminución gradual de los aranceles; para esto, la inflación se controló (a través de un Pacto de Solidaridad Económica entre los actores económicos a nivel nacional, el PSE) disminuyendo a poco más de 50 % en 1988 (contra casi 160 % el año anterior, gráfica 2).
Gráfica 2
Fuente: Banco de México, Informe Anual 1988.
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Este no era un objetivo inicial de la administración 1988-2004 y fue en los hechos la extensión del CUFTA (Canadian US Free Trade Agreement) de 1988. Se inscribe en la lógica del Consenso de Washington (apertura comercial y financiera) y su negociación requirió una renegociación total de la deuda externa.
A través del TLCAN se pretendía corregir el problema del sector externo (gráfica 3) y requirió de la aprobación del poder legislativo (con lo cual en los hechos la apertura comercial se volvió un proceso prácticamente irreversible), y es considerado como el ingreso de México al nuevo mundo global.
Gráfica 3